10 COSAS QUE DEBES SABER SI VIAJAS A PORTUGAL




1.      DIFERENCIAS GEOGRÁFICAS


El norte es verde y montañoso, lleno de castillos, cuestas (cuestas y más cuestas, no es broma), fortalezas y murallas. Pueblos llenos de iglesias y casas blasonadas con plazas repletas y animados cafés y terrazas. 

El sur es más seco y más llano, los pueblos son mucho más pequeños y “turísticos”. Hay bastante diferencia también en el clima (como ocurre en España), xirimiri en el norte y sol abrasador en el sur. 

El único respiro son las zonas costeras, donde el airecito es muy agradable y se agracede mucho, ya que los portugueses no son muy amigos de las sombras, apenas hay.

2.      BAÑOS, WCS Y PUERTAS

No tienen desperdicio, me encontré servicios realmente muy muy curiosos: bidets en baños públicos en la calle, puertas con cerradura y llave en lugar de pestillo, bombas giratorias, puertas sin pestillo a unos 4 metros del WC (a ver cómo se hace eso, genios)... de todo.

3.      GASTRONOMÍA

Las cremas y sopas suelen ser el entrante de todos los menús del día, que allí se llaman “plato del día”. 

En general cocinan con muy poca sal, lo cual es estupendo, pero tienen tendencia a encharcar los platos de salsas.
Lo mejor: los postres, la repostería y en especial, la “delicia de galleta”
Lo peor: En mi opinión, no aciertan con el punto ni de la carne ni del pescado, lo cual es una pena, porque tienen muy buena materia prima.

4.      ¿DÓNDE ESTÁ MI CAFÉ?

Tienen muchos tipos, pero un café sólo es del tamaño de medio cafe cortado aquí, y si pides uno sólo doble, te sirven un cancarro del tamaño de una taza de desayuno. 

Es algo que conviene saber para no llevarse una sorpresa.

5.      AZULEJOS Y MÁS AZULEJOS

De todo tipo y época: de dibujos, lisos, historiados, geométricos... Una de las cosas que más gustó visitar fueron las diferentes estaciones de tren (en especial la de Oporto) y las diferentes estaciones de metro de Lisboa, cada una con una temática diferente. 

Realmente espectacular.

6.      UNA PIEDRA EN EL CAMINO

Una no, muchas más. Las calles de Portugal son empredradas, todas o casi todas las aceras y carreteras son así.

La verdad es que le da un toque diferente y es encantador, pero no muy práctico, al menos para mí, que cada vez que tenía que bajar una cuesta, tenía que ser agarrada como una lapa a la posible barandilla o persona, porque estas piedras, cuando están muy pulidas resbalan muchísimo.

Eso si, las chicas de allí son auténticas temerarias y acróbatas, capaces de llevar taconazos como si nada con esa cuestas increíbles. Es algo que todavía no me explico.


7.      CONDUCIR EN PORTUGAL

Los portugueses tienen la injustifcada fama de ser malos conductores. Nada de lo que he podido ver me ha sorprendido, ya lo había visto todo antes, asi que...

Las autopistas y carreteras en Portugal son una gozada, no se ve ni un solo camión. Esto se debe a que son de pago y todos los camioneros van por España que es más barato.  

La forma de pago es un poco lío, la verdad: pago electrónico o pago convencional (que puede ser automático en ventanilla o con “Vía Verde”, igual que nuestra “VíaT”.  

Nosotros elegimos el pago electrónico, el sistema detecta mediante cámaras el coche y lo asocian a nuestra matrícula (queda asociada durante un mes). Esto se realiza en cada tramo y van sumando los importes, después te lo descuentan de tu tarjeta de crédito (si, de credito, las de débito no sirven).

8.      IDIOMA

Se entiende perfectamente si quieren que les entiendas y te entienden perfectamente si quieres que lo hagan. Esto no significa hablar más alto, sino más claro y más despacio.

9.      Y EL PRECIO ES...

En Portugal los precios son como una montaña rusa, se puede pagar el mismo producto a precios muy diferentes dependiendo del sitio, eso está claro que pasa en todos los sitios, pero me refiero a la poca proporcionalidad que tienen. 

Por ejemplo pagué 0’90 por una Sagre (cerveza)de 0,33 cl en uno de los sitios más turísticos del sur, y en el norte me pidieron 10 € por subir a una torre. No recuerdo el nombre de la torre ni donde estaba, pero había una gran cuesta con escaleras y sin sombra de unos 15 minutos (que se convirtieron en 30) hasta llegar a la dichosa torre, de unos 20 m. 

Alegaban que desde allí la vista era maravillosa, pero no se yo si habría mucha diferencia desde abajo. Hubiera pagado 10€ si me hubieran subido desde abajo (en brazos jeje), pero una vez que llegas hasta allí, no tiene sentido pagar ese precio desorbitado.

10. SORPRENDENTE

Te cuenten lo que te cuenten, seguro que cuando conozcas Portugal, sea cual sea el sitio que visites, seguro que te sorprende.